Historia del Tarot
El origen del tarot es oscuro. Tal vez se remonte, como otras cartas de juego, a los tiempos de los antiguos egipcios, pero esto esta en duda ya que es falso que se hayan reconocido los Arcanos Mayores en los jeroglíficos. De hecho el actual Tarot Egipcio es una creación de la modernidad. Por el contrario, otros estudiosos han hablado de notables semejanzas de las cartas de juego con los primeros juegos e ídolos orientales. Por esta razón, no se puede excluir la Edad Media como la cuna del tarot, única época de la que se tienen pruebas y constatación histórica de su inicio y existencia. No sabemos sin embargo, si los Arcanos Mayores, con sus dibujos simbólicos, y los Arcanos Menores, con sus bien conocidos cuatro palos, fueron inventados por separado y reunidos más tarde en una sola baraja, por cualquier mente genial, o si, por el contrario, nacieron directamente como mazo o baraja de setenta y ocho cartas. En resumen las primeras barajas, semejantes a las del tarot, fueron populares en Italia durante el siglo XIV, evolucionaron nutriéndose muchas vertientes (como el Hermetismo, Kabalá, etc) hasta la definitiva baraja de tarot del siglo XVIII.
En la Edad Media hay un intenso comercio con Oriente por las tres rutas, la vía terrestre de la Ruta de la Seda, la Ruta Portuguesa que rodea África por mar y la Ruta Árabe, terrestre hasta embarcar en el Mar Rojo.
Mercaderes europeos, árabes, y asiáticos traen a Europa, seda, especias y demás mercancías de lujo. A Italia y España, las puertas de Europa para estas rutas, llegan dos juegos indios, el Ajedrez y el Parchís. También por esta época llegan a Europa los gitanos, expulsados de sus tierras por otras tribus del Punjab indio. Con toda probabilidad, mercaderes o gitanos introducen desde Oriente en Europa el Tarot. Los árabes tienen prohibida la pintura de la figura humana. Es seguro que el Tarot no tiene esa procedencia. La baraja árabe carece de figuras, solo tiene cartas numéricas. Asi que supuestamente fue traido por gitanos que se asentaron primero en Bohemia y luego se extendieron hacia el oeste por todo el continente, aposentándose en el sur de Francia, especialmente en la Camargue. En este lugar ha subsistido una iglesia, Sainte Marie de la Margue, destinada a los gitanos que anualmente realizan una peregrinación desde los todos los rincones apartados del mundo.
Fue en ese lugar donde se originó el famoso Tarot de Marsella, popularizado por Court Gébelin en su obra «El mundo primitivo analizado y comparado con el mundo moderno», del año 1781, y en la que relaciona la cartomancia con la alquimia (palabra que proviene del árabe y que significa arte de Khem o Egipto), señalando que el Tarot constituye el último vestigio de las bibliotecas egipcias, siendo además una síntesis de sus obras más importantes.
El origen de la palabra TAROT, para muchos viene de «torah» que en hebreo significa «la ley», para otros proviene de los vocablos latinos «rota», rueda u «orat», habla. La tesis más aceptada es que deriva de las palabras egipcias TAR, sendero, y RO, real; lo explica el verdadero significado del juego, que se utiliza para encontrar un camino auténtico.
En su momento histórico aparecen varias doctrinas, entre ellas el gnosticismo, que se nutren de ideas de otras religiones y culturas, adoptando sus formas y ritos. Así, el Tarot pasó a reemplazar a los antiguos oráculos, basándose en ilustraciones atractivas para el pueblo, en su mayoría analfabeto.
Algunos sectores del clero tuvieron gran importancia en el mantenimiento de estas prácticas, puesto que también se desarrolló en claustros religiosos, revistiéndolas de otro carácter y tratando de erradicar su uso en la vida cotidiana.
El abate Constant, más conocido por Eliphas Lévi, sostiene que el Tarot es el mismo libro que la Biblia atribuye a Enoch, séptimo patriarca después de Adán; los egipcios, a Thoth y los griegos a Cadmus, fundador de Jerusalén. El Thoth de los egipcios es el Hermes Trismegisto, el «tres veces grande» de los griegos, dios de la magia, entre otras ciencias. También se debe a este religioso apóstata del siglo pasado, perteneciente a la orden Rosacruz, la vinculación de los 22 Arcanos Mayores del Tarot a las letras del alfabeto hebreo, que desde entonces suelen estar representadas en casi todas los mazos de Tarot.
En la baraja Visconti-Sforza, el TAROT más antiguos que se conserva, solo hay dos naipes con personajes que no son retrato de la familia, el Ermitaño y la Muerte, también son los únicos que reflejan su procedencia oriental, uno en su vestimenta y otro en el arco largo que lleva.
Probablemente se adapto a las escenas originales otras tomadas del catolicismo, la Biblia, y de la mitología griega, más próximas a la cultura de sus clientes. Hoy este proceso continúa y los ilustradores modernos, cambian el escenario, pero no el tema centrales de las cartas.
También cambió la numeración india, (o arábiga), de los naipes, por números romanos, más habitual es en su época, con una excepción, en los números romanos no existe el cero, y el Loco se quedó sin número.
El libro egipcio de Thoth
En el volumen 1 de la obra Le Monde primitif, de 1781, Court de Gebelin ofrece una convincente argumentación en favor del origen egipcio de las cartas del tarot. Sostiene que los veintidós Arcanos Mayores son un antiguo libro egipcio, el Libro de Thoth, salvado del incendio que destruyó los templos. Thoth era el Mercurio egipcio, considerado como uno de los primeros reyes, y el mítico inventor de la palabra y de los jeroglíficos, letras insertadas en una cadena de acontecimientos místicos: en la base, un alfabeto, en el que todos los dioses son letras; todas las letras, ideas; todas las ideas, números, y todos los números, signos perfectos. Muchos estudiosos de ciencias ocultas creen reconocer en las cartas del tarot las páginas de los libros jeroglíficos, que encierran, en una serie de símbolos y figuras emblemáticas, los principios de la filosofía mística de los egipcios: Gebelin estaba convencido de que los símbolos esotéricos del tarot se difundieron por toda Europa a partir de las tribus nómadas de los cíngaros o gitanos. Más adelante daremos más información respecto a algunas teorías de Gebelin.
Ajedrez
El antiguo juego indio de Chaturange, o de los Cuatro Reyes, es muy semejante a las cartas de juego de cuatro palos. Este juego, oriental, que se remonta a los siglos V-VI, precursor del moderno juego del ajedrez, tenía, en su origen, el Rey, el General (la actual Reina) y el Caballo, además de los Peones, o soldados rasos. Al principio no existía la Reina, ya que la presencia de una figura femenina en un juego que reflejaba la estrategia bélica, contrastaba con la idea original del decoro. Es probable que, en cierto momento, algunos jugadores indios que se quedaran sin alguna pieza del Chaturange, recortaran las figuras que faltaban valiéndose de una corteza de árbol o de un papel, dando así origen a un nuevo juego.
Divinidades indias
Algunas antiguas cartas de juego indias tienen de ocho a diez palos en una sola baraja y doce cartas para cada palo, numeradas del uno al diez, más dos figuras. Los símbolos de los palos son semejantes a los de las diez encarnaciones, o avatares, de Vishnú, uno de los componentes de la trinidad india. Son:
Nombre |
Encarnación |
Símbolo del palo |
Primera |
Matsya |
Peces |
Segunda |
Kurma |
Tortugas |
Tercera |
Varah |
Jabalíes |
Cuarta |
Nara-simha |
Leones |
Quinta |
Vamana |
Enanos o Tinajas |
Sexta |
Paracu-rama |
Hachuelas |
Séptima |
Rama-chandra |
Flechas |
Octava |
Krishna |
Vacas |
Novena |
Buddha |
Caracolas |
Décima |
Kalki |
Espadas o Caballos |
Esta última encarnación, Kalki, el Caballo Blanco, debe aún venir. Marcará el fin de la Era actual. Los símbolos que hemos dado pueden sufrir numerosas variaciones, que hacen difícil su reconocimiento.
seguí aprendiendo... ¿Qué son los Arcanos del Tarot? |