Astrología
¿Qué es la astrología?... ¿Ciencia, superstición?, ha sido considerada siempre como un arte misterioso y oculto aparentemente superficial, pero que haya persistido durante los últimos 5000 años, más recientes investigaciones en campos tan diversos como la psicología o la física moderna sugiere que es científicamente válida. ¿Puede realmente utilizarse para predecir acontecimientos futuros?..
Todos los días muchos millones de personas consultan una sección del diario cuyo título más o menos dice: “Su horóscopo de hoy”. Más del 60 por ciento creen lo que leen allí. En reuniones o para “romper el hielo”, es habitual que los invitados se saluden unos a otros de la siguiente forma: “¿Vos de que signo sos?”, “Soy Leo”, “Buenísimo, nos podemos llevar muy bien: yo soy Aries”.
Esto es lo que en general se entiende por astrología: por supuesto que es absurdo y no tiene nada que ver con la Astrología. Un horóscopo o carta natal es un mapa -un mapa bastante simple y estilizado- que muestra las posiciones de los planetas (término que en astrología engloba también el Sol y la Luna) en sus relaciones angulares respectivas y con la Tierra, en un momento y tiempo específico. Y el decir “Yo soy Libra” no es más que afirmar: “Nací entre el 24 de septiembre y el 23 de octubre”. Sin embargo, si dijéramos a nuestro interlocutor “Nací el 10 de octubre”, para él resultaría bastante ridículo responder “Buenísimo, yo nací el 15 de febrero”; lo más probable es que diga: “¡ha! eres Libra” con tono importante, como si implicara mucho más.
La gente que entiende de astrología y que se la toma en serio, sabe que es un tema totalmente al margen de esta farsa o mito popular. Saben que no revela “lo que las estrellas predicen”; en realidad, las estrellas propiamente dichas no figuran en la mayoría de los cálculos astrológicos. Sin embargo, casi la mayor parte de las críticas hechas por los científicos en contra de la astrología se refieren precisamente a esos errores. El astrónomo Harold Spencer Jones, por ejemplo, escribió: “Resulta significativo el hecho de que no conozco a ningún astrólogo que observe las estrellas, ni sé de ningún observador serio de las estrellas que sea astrólogo”. Parece, de hecho, que muchos de los que rechazan la astrología por considerarla pura superstición nunca se han preocupado por averiguar qué es y cómo se practica. Esta actitud de rechazo es tan intelectualmente miope como la simplona creencia en “Su horóscopo de hoy”.
Ciencia o superstición
La astrología es una de las ciencias más antiguas (nota2), y durante más de 6.000 años no solo fue sinónimo de astronomía sino que aportó significado y sentido al hombre al dar cuenta de su vínculo con lo que lo rodeaba. Exactamente no se conocen sus orígenes (ver Astrología, rastros e historia) pero se han encontrando pruebas arqueológicas de su práctica ya en la época babilónica, floreció en Egipto, influyó en el desarrollo cultural de los Griegos, Hindúes, Tibetanos, Aztecas, Árabes, Persas, Israelitas, Chinos y Europeos.
Imagen de la gran “piedra Calendario” circular que antiguamente estaba situada en la mitad de la pirámide de Tenochtitlan, en México. Los dos “zodíacos” circulares representan todos los días del año azteca (foto archivo W. Forman/Museo nacional de Antropología-México). |
Símbolo de Escorpio (Tibet) |
El principio que se halla detrás de la práctica de la astrología puede expresarse muy sucintamente con una frase que se atribuyó a Hermes Trimegisto (“Hermes el tres veces grande”), mítico mago, rey y dios egipcio (conocido como Thot): “Lo que está abajo es como lo que está arriba” (ver Hermetismo). Este y otros principios supuestamente enunciados por Hermes, no tienen un fundamento arqueológico comprobable. Sin embargo para algunos esto explicaría que la Astrología nació en Egipto de la mano del Hermetismo y como una rama de la Cábala.
Sin embargo al observar las pruebas arqueológicas de hallazgos que revelan la práctica de esta ciencia en el antiguo Egipto, podemos claramente notar que el simbolismo astrológico no guarda relación o “coherencia” con el simbolismo de la religión y cultura egipcia. Lo que podemos concluir de la observación del sarcófago de Tebas es que los símbolos (que han sobrevivido hasta nuestros días prácticamente sin cambios), y la división del zodiaco en 12 ya existían.
Arriba: este sarcófago de madera que se encuentra ahora, en el Museo Británico procede de la Tebas egipcia. Perteneció a Sheik Abdu'I-Quma, y la decoración muestra la diosa Nut rodeada de signos del zodiaco (foto Michel Holford). |
Es importante notar que aunque la Astrología ha sido perseguida, degradada, tildada de brujería y criticada durante los últimos cientos de años, a perdurado a través de toda la historia escrita de la humanidad. Entre los seguidores eminentes de la Astrología encontramos figuras tales como: Confucio, Aristóteles, Platón, Cicerón, Paracelso, Nostradamus, Virgilio, Dante, Shakespeare, Spinoza, Milton, Leibnitz, Schiller, Bacon, Byron, Napoleón, Goethe, Emerson, Ptolomeo, Napier, Pitágoras y el padre de la medicina: Hipócrates entre muchos. Además cinco (por nombrar algunos) de los más grandes científicos y astrónomos fueron también astrólogos: Kepler, Isaac Newton, Tycho Brahe, Nicolás Copérnico y Galileo Galilei. Sus importantes contribuciones a la ciencia han sido consideradas como logros de un genio pero se oculta o esconde toda referencia al interés que estos hombres tenían por esta disciplina. Sicólogos e importantes pensadores del siglo pasado como G. Jung, por ejemplo, también han actualizado el significado de la Astrología en un marco más accesible al hombre moderno, reconociendo en ella el enorme potencial de un saber que todavía debe ser debelado.
Jung refiere al fenómeno de la Astrología como una experiencia proveniente de las asociaciones inconscientes del hombre con la naturaleza y el universo, el dice: “…Como todos sabemos, la ciencia comenzó con las estrellas y la humanidad descubrió en ellas las dominantes del inconsciente, los “dioses”, como también las curiosas cualidades sicológicas del Zodíaco: una teoría completa del carácter humano. La Astrología es una experiencia primordial similar a la Alquimia….”. Jung se aficionó a la ciencia astrológica y refiere en sus escritos que la utilizó en sus estudios de la personalidad. En una oportunidad afirmó: “…La personalidad humana coincide de un modo muy notable con las tradicionales expectativas astrológicas…”.
Retomando las versiones clásicas y referencias a su origen, que apuntan a los pueblos mesopotámicos y recordando lo dicho por Jung; efectivamente creían que las estrellas y planetas estaban asociadas con o eran ellas mismas los dioses. Ishtar-Venus era una de las más grandes divinidades de aquella gente. Los egipcios tenían la misma noción e identificaban la constelación de Orión con Osiris. Pero Osiris era un dios de los muertos que regía el submundo.
Los investigadores le dan tres fases a la evolución de la astrología. La primera consiste en lo mencionado anteriormente, que es básicamente cuestiones de observación astronómica, como veremos con mayor detalle más adelante. La segunda fase está muy relacionada a esta pero tiene un zodíaco en el sentido moderno del término con 12 signos de 30 grados cada uno (ya usado por los griegos –ver imagen-). En este nivel medio se le presta mucha atención a los tránsitos de Júpiter a través de los signos, a un ritmo aproximado de un signo por año. De aquí que se ve (probablemente) una descendencia de la práctica china de asignar un año a cada signo zodiacal y posiblemente también las progresiones anuales de la astrología horaria. Tampoco aquí hay casas de ningún tipo todavía. Los investigadores datan esta segunda fase entre los años 630 y 450 antes de la era cristiana. El zodíaco en este punto es claramente uno sideral.
La tercera fase es la astrología de horóscopos, prácticamente como la conocemos hoy en día. Varias fuentes antiguas mencionan sin embargo que ya a Aristóteles se le habría hecho un pronóstico caldeo de la muerte de Sócrates en base a su carta natal. Se hace referencia a que el arte en este período estaba completamente asociado con los últimos babilonios, es decir, con los caldeos. No tengo comprobación fehaciente pero el mismo investigador refiere que se han encontrado algunas cartas astrales escritas con caracteres cuneiformes, la mayoría dataría de la era helenística cerca del 410 antes de Cristo.
Llegados a este punto de introducción me gustaría ser un poco mas exigente en la investigación y aportarles datos de mayor rigor científico.
Astrología rastros e historia
Como hemos dicho, a pesar de que no se conocen con exactitud los orígenes de la astrología, los primeros indicios de su utilización y conocimiento se remontan a la civilización Sumeria y Babilónica, aproximadamente unos 3.400 años antes de Cristo. Distintos hallazgos arqueológicos como los zigurats o torres de observación celeste (nota4) así como escritos cuneiformes en tablillas de arcilla, dan testimonio del conocimiento y clasificación de los planetas y constelaciones. Estas observaciones regulares y sistematizadas los llevaron seguramente a encontrar patrones regulares en los cielos y correlacionarlos con eventos climáticos, naturales y humanos.
De acuerdo a los investigadores, los escritos astronómicos conocidos de Mesopotamia son del período más antiguo babilónico, cerca del tiempo de Hammurabi. No se sabe si los sumerios estaban involucrados en estudios astronómicos pero parece que sí. Hay incluso algunos escritos que se refieren al período de los Akadios, cerca del 2.300 antes de Cristo. Este es un ejemplo de dichos escritos:
“Si Venus aparece en el Este en el mes de Airu y los Gemelos grandes y pequeños le rodean los cuatro y ella están oscuros entonces el Rey de Elam caerá enfermo y no quedará vivo.”
Incluso Manly Palmer Hall en su libro “The Story of the Astrolgy” reseña a las observaciones de Cicerón, según las cuales los caldeos abrían llevado registro de las estrellas a lo largo de 370.000 años y a las del historiador griego Diodoro Sículo (c. 90-20 a.C.) que estimaba llegarían a 437.000 años. Conclusiones que a la luz de los modernos estudios de paleo antropología resultan dudosas puesto que la estructura lingüística necesaria para ello solo estaba disponible aproximadamente 35.000 a 40.000 años atrás (y eso suponiendo que la transmisión de los registros fuese oral, algo que es obviamente imposible). De todas maneras como veremos más adelante la antigüedad de la astrología definitivamente se puede ubicar en las proximidades del dominio del lenguaje oral y escrito por parte de los pueblos antiguos, evento que supera en mucho los 6.000 años de antigüedad (nota3).
Si queremos conocer algo acerca de los posibles orígenes de la astrología, debemos seguir dos caminos: uno la evaluación de restos arqueológicos que lamentablemente no son demasiados, y otro, el especulativo a partir de la paleo antropología, la semiótica y otras disciplinas. Con respecto al primer punto detengámonos un poco en los pueblos caldeos, sumerio y babilónico. Tablillas de arcilla que datan aproximadamente del 4.000 años atrás señalan que estos pueblos conocían el teorema de Pitágoras (obviamente antes de que ese fuera su nombre), resolvían ecuaciones cuadráticas y habían desarrollado un sistema sexagesimal de medidas (basado en el número 60) del que derivan las unidades modernas para tiempos y ángulos (nota1). Es verosímil concluir que la experiencia de la observación celeste unida a la necesidad de medir el tiempo (para ordenar acciones, prever, etc.) determinaron el sistema de medición que es útil para ambas actividades.
Si bien es bastante probable que la Astrología en los pueblos pre mesopotámicos y grupos nómadas fuera aplicada como un conocimiento rudimentario y con connotaciones mágicas, los pueblos del neolítico (más precisamente mesopotámicos) comenzaron a sistematizar estos conocimientos e investigaciones protocientíficas de su entorno natural en listas de observaciones astronómicas, sustancias químicas o síntomas de enfermedades —además de numerosas tablas matemáticas— inscritas en caracteres cuneiformes, además de contar con avanzados conocimientos en el área de la arquitectura. También en el estudio de la religión, creencias, hábitos sociales, mitología y otras producciones culturales podemos encontrar rastros claros de la influencia de la astrología y de sus raíces.
Quisiera llamar la atención sobre otro punto significativo que ya he mencionado antes y ampliarlo un poco más: la astrología como ciencia fue estudiada y practicada por casi todos las culturas desarrolladas del mundo antiguo más allá de los conceptos religiosos que profesaban. Los chinos ya lo hacían hacia el año 2.000 AC, así como en la antigua india y en las civilizaciones de América Central (Aztecas por ejemplo), floreció en Egipto (quienes tenían rudimentos de cartas astrales que datan del 4.100 AC según West y Toonder), y más tarde fue practicada por los griegos y los romanos y conservada por los árabes. Y uno de los hechos arqueológicos más significativos son los monumentos del neolítico (Arquitectura Sagrada), edificios y restos de estructuras para la observación del cielo como es el caso de Stonehenge al suroeste de Inglaterra o las pirámides de Egipto (ambos construidos aproximadamente 6.500 años atrás), o las pirámides del Sol y la Luna en Teotihuacan, México (1.200 AC), que demuestran la importancia y el conocimiento del orden cósmico para el hombre prehistórico.
Conclusiones preliminares
Hasta aquí podemos reseñar a grandes rasgos los hallazgos que sirven de base sólida para sacar algunas conclusiones:
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Hace 6.000 años la Astrología ya podía considerarse una ciencia, incluso en el sentido moderno del término (nota2), con un avanzado desarrollo y que jugaba un papel no solo en el saber sino en la religión, como veremos más adelante.
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Su utilización y desarrollo estaba profundamente relacionado con los métodos teóricos de cálculo e implicaba un nivel de abstracción y manejo de los mismos que por su nivel de desarrollo debía datar de mucho tiempo antes.
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El hecho significativo de que se diera en culturas y pueblos distintos, incluso aislados geográficamente, abre la puerta a dos posibles explicaciones: o bien su conocimiento era tan antiguo que fue llevado desde los comienzos por los grupos nómades en las emigraciones alrededor del planeta, o simplemente respondió a la confluencia del entorno y necesidades sicológicas y culturales propias de los homínidos. Personalmente creo que ambas son sumamente plausibles, ya que cuando el hombre primitivo cruzó el estrecho de Bering en el pleistoceno ya contaba con un lenguaje rudimentario pero suficiente para la comunicación verbal, además según recientes investigaciones, la exploración del continente americano la hizo en gran medida navegando por la costa del pacífico, todo esto implica que la observación de estrellas para orientarse o medir el tiempo y otras actividades ya era una necesidad y que además pudo haber traído esta habilidad desde el continente asiático (nota3).
Notas:
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Esta relación entre tiempo y forma será fundamental para entender la astrología, dado que el concepto de espacio (recorrido por lo astros) tiempo (como dimensión para la medición de actividades) y cualidad (o sentido) son aquí inseparables. Es decir para el astrólogo el tiempo no es lineal y abstracto sino que es recurrente da cuenta de ciclos y de la cualidad propia de esos ciclos, aparece como una matriz. En definitiva el tiempo y el espacio, orden y cualidad, ciclos y proceso son aspectos inseparables en el arquetipo de la matriz zodiacal. La ciencia moderna tardó mucho tiempo en unir nuevamente estos conceptos en la moderna terminología física del “continuo espacio-tiempo”, dado que cuando el mecanicismo newtoniano-cartesiano y el atomicismo impregnaron la mente moderna se veía al tiempo como una dimensión absoluta e independiente de las otras, se trataba de un concepto lineal una flecha de tiempo que proviniendo del pasado se proyectaba en el futuro sin retorno. El concepto astrológico es más holístico e integra el tiempo al espacio en ciclos recurrentes y cargados de significación.
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Si buscamos la definición de ciencia en un diccionario obtenemos lo siguiente: “..(en latín scientia, de scire, ‘conocer’), término que en su sentido más amplio se emplea para referirse al conocimiento sistematizado en cualquier campo, pero que suele aplicarse sobre todo a la organización de la experiencia sensorial objetivamente verificable. La búsqueda de conocimiento en ese contexto se conoce como ‘ciencia pura’, para distinguirla de la ‘ciencia aplicada’ —la búsqueda de usos prácticos del conocimiento científico— y.... –Enciclopedia Encarta 2001- Por esta razón podemos afirmar que la astrología es una ciencia en el amplio sentido del termino, ya que se trata de la recopilación sistematizada de observaciones y conocimientos acerca de las configuraciones planetarias y ciertas correspondencias comprobables en el ámbito de la naturaleza y del psiquismo humano. De más esta decir que me refiero aquí a la psico-astrología o astrología humanista y no a los viejos conceptos deterministas y adivinatorios que todavía algunos astrólogos ejercitan hoy en día.
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Los modelos de comportamiento integrados requeridos para la planificación y creación de herramientas se desarrollaron hace al menos 2,5 millones de años; además, también pudo haber existido en esa época alguna forma de código avanzado para la comunicación verbal. La organización de cacerías, la utilización del fuego, el uso de ropa y los enterramientos con un cierto carácter ritual, estaban ya bien establecidos hace 350.000 años. Hay evidencias que datan desde hace 30.000 o 40.000 años de algunos rituales religiosos, registros sistemáticos de datos y la existencia de un lenguaje avanzado y unas ciertas normas necesarias para la organización social. A partir de entonces, el género Homo comenzó a conformarse en el actual Homo sapiens.
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Según West y Toonder en su libro “Case of Astrology” datan de 4000 años AC, poseían enormes dimensiones (cientos de pies) y cámaras ricamente adornadas. Hasta la trágica guerra declarada por EEUU a Irak estos antiquísimos edificios se encontraban en las cercanías de Bagdad.
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